Historias de la felicidad
Estas son las mejores historias de la felicidad recibidas… Aquí tenéis ejemplos maravillosos que muestran cómo cualquier momento es bueno para encontrar la felicidad ¡Todo el mundo se merece ser feliz!
No dudes en practicar este libro-blog, y mandarnos tu historia de la felicidad a admin@autocoaching.es… ¡recuerda incluir una pequeña foto en donde se te vea sonreír! Estas son las historias recopiladas hasta ahora…
Momentos de felicidad en el amor…
Momentos de felicidad en la salud…
Momentos de felicidad en el crecimiento personal…
Momentos de felicidad con la familia…
Momentos de felicidad en el ocio…
Momentos de felicidad en el trabajo…
Momentos de felicidad con el dinero…
La del autor del libro-blog, Pedro Amador…
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Mi pequeña historia sobre la felicidad
Amanece en el pequeño pueblo del bosque bávaro donde pasamos nuestras vacaciones.
Estamos sentados en la orilla del río, observando un grupo de patos madrugadores.
Les lanzamos trocitos de pan y cada vez se nos acercan más, gritándonos en su lenguaje incomprensible. Una docena de aves ruidosas junto a dos especímenes humanos cogidos de la mano y sonriéndole al río, al sol, a la buena suerte de estar juntos y alli en ese precioso momento.
Dolores Morente
Hola.
Tengo 43 años y soy originaria de Francia. Desde hace 10 años vivo en Barcelona donde soy ama de casa. Hace 5 años decidí volver a estudiar. Empece por cursar el G.E.S (graduado en enseñanza secundaria) en catalán, para acabar a la universidad.
Un primero momento fuerte de felicidad que resentí durante este periodo estudiantil, fue el día de los resultados de las P.A.U (pruebas de acceso al universidad) porque aprobé.
A leer la palabra “APTA” , en el instante no me hizo nada porque no lo creía, pensaba que se habían equivocado. Así que vuelve a leer la carta varias veces como para convencerme de la veracidad de esta información… Sí había aprobado.
Es entonces que me emocioné. Sentí sensaciones nuevas de bien estar, de alegría y de ligereza; pero también experimente un increíble alivio. En efecto, a partir de este preciso momento, sentí que algo se liberaba en mi (¿o de mi?). Mi ser o mi mente se había abierto más remplazando los malos prejuicios sobre mi por unos nuevos más gratificantes. Como si de repente hubiera crecido. Una pequeña voz me dijo: “ves Valeri, eres capaz” .
Después de lograr este reto, me apunté a la universidad por un graduado en psicología. Reviví el mismo momento de felicidad cuando me dieron los resultados de mis primeros exámenes; ademas aprobé con la mención excelente. Experimente el mismo, es decir, primero duda y luego aceptación. Y la voz me dijo: “ sí, Valeri que vales algo, lo ves”.
Son los dos grandes de momentos de verdadera felicidad que me recordaré toda mi vida porque cambiaron mi manera de ser y también de ver la vida. Uso visualmente estos recuerdos a veces para estimular o motivarme cuando estoy en mi fase descendente de animosidad.