Antes de continuar detallando lo que queremos, será bueno conocer los valores que cimientan y dan sentido general a nuestra vida. Los valores son las formas de pensar, sentir y actuar, por las que nuestra vida se rige, como por ejemplo la sinceridad, la honestidad, la creatividad, el respeto, la integridad, la seguridad, etc. Quizás no te habrás dado cuenta de que tienes estos valores, y sólo adviertes su presencia cuando los pones en duda. Constituyen la esencia de lo que da sentido a tu vida y son la base de tu felicidad. Todos tenemos valores. Quien niegue tenerlos es simplemente porque no se conoce lo suficiente.

Los valores son una discusión muy antigua, ¿por qué deberíamos darle valor a los valores? Platón ya nos señalaba a la cuestión del ser, propia del individuo. Fue muy común en ciertas doctrinas filosóficas asociar el ser con el valor, y más concretamente con el ser verdadero. Los valores, más allá de tu energía, estaban relacionados con ver quién eras, con tu esencia. Los valores se fundamentaban como el motor de nuestras vidas y servían para detectar cómo son las personas. Con Platón, el ser verdadero, es decir las ideas, poseen la máxima dignidad y son por ello inminentemente valiosas.

En cambio, fue Nietzsche quién indicó que equiparar el ser con el valor suponía ya un juicio de valor en sí. El propio Nietzsche tenía consciencia de la importancia del valor como tal, y describe el valor como las concepciones del mundo y de la vida, las cuales consistían en la preferencia por un valor más bien que en la preferencia por una realidad.

Conocer nuestros valores no sólo es importante, es esencial, para saber cómo vamos a superar las crisis. Como se ha mencionado, son los motores que impulsan la toma de decisiones correctas en los momentos difíciles. A largo plazo nos informan si nuestra vida avanza con coherencia, ya que nos muestran cuán alineadas están nuestras actuaciones con nuestros principios. En otras palabras, los valores nos sirven para comprobar si tenemos una vida acorde con nuestros principios esenciales. Por ejemplo, si para mí la honestidad es un valor crucial, y voy a comenzar un trabajo muy interesante, cuándo sé que en la empresa abusan y se aprovechan de las persona, ¿crees que a la larga estaré cómodo en ese trabajo? Identificar nuestros valores aporta una buena motivación para actuar de forma coherente hacia el logro de nuestro éxito. En definitiva, los valores son la energía que nos impulsa a conseguir todas nuestras metas, y que debemos tener siempre presentes en nuestra vida.



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Explorador de valores

Para descubrir tus valores, lo mejor es preguntarte qué es lo que realmente te importa en la vida, qué es lo que mantiene juntas todas las áreas de la Rueda de la Vida. Recuerda ahora algún momento en el que te encontrabas muy bien, de forma extraordinaria. Visualiza ese instante de tu vida y responde ordenadamente a las siguientes cuestiones:

  • ¿Qué recuerdas de esa situación?
  • ¿Qué percibías cómo importante en ese momento?
  • ¿Qué sentías cuando estabas haciendo eso?
  • ¿A qué prestabas atención?
  • ¿Qué beneficios te aportaba?
  • ¿A qué no renunciarías en esa situación?
  • ¿Qué valores crees que te guiaban?

Realiza estas preguntas, con el mayor número de situaciones que puedas, e intenta recrear cada momento lo mejor posible. Para ello es bueno que te visualices en esa situación y recuerdes qué pensabas, qué veías, qué olías, qué tocabas, y que consigas sentirte inmerso en ese instante y puedas finalmente descubrir y enumerar qué valores te guiaban en esa situación.

Los valores, relacionados con diferentes apartados de la Rueda de Vida, no tienen por qué ser iguales; por ejemplo, lo que la gente valora de las relaciones personales puede no ser igual a lo que valoran de su vida profesional. Sin embargo, todos tenemos unos valores esenciales que permanecen estables a lo largo de la vida y que aplicamos a los más diversos contextos. Cuando un valor es esencial y se elige libremente nos impulsa a la acción de forma automática. Por ejemplo, cuando el valor de dar un servicio a la comunidad es elegido libremente habrá entonces una clara motivación y energía para llevarlo a cabo. En cambio, si el valor proviene del exterior y nos viene impuesto, el realizar servicios a la comunidad parece una obligación y no conduce a la acción.

Para conocer mejor tu relación con los diferentes valores es recomendable el ejercicio de pensar en una persona o personaje a quien admiras, y por qué no, también en otro a quién odias. Por ejemplo, puede ser que odies la falta de respeto de tu anterior pareja. Si pensamos en personajes cercanos, puede que te guste la humildad de algún párroco, o te impresione la capacidad de superación de Stephen Hawking. Incluso muchas veces es interesante meditar en la polaridad que nos ofrecen algunos personajes como Zeus, Dios del Olimpo, por un lado persona fuerte y poderosa, y por otro lado mujeriego y celoso.

Es importante que, en los próximos días, medites sobre cuáles son tus valores, tomes conciencia de ellos y veas en tus actuaciones cotidianas si te comportas de acuerdo a ellos o no. Por ejemplo, para mí son valores fundamentales las ganas de vivir, la justicia, el humor, el respeto y el equilibrio. Cada vez que me encuentro en una situación en la que no se me respeta, por ridícula que pueda parecer, dejo de ser yo mismo y entro en un proceso mental de lucha. Detectar a tiempo cuándo un valor esencial no se respeta, es un buen método para evitar entrar en discusiones y luchas sin sentido.

Además de identificar nuestros valores, hay que respetarlos, ser coherente y actuar de acuerdo con los mismos, siempre desde la perspectiva más enriquecedora. Ahora realiza el ejercicio de la Rueda de la Vida analizando qué valores esenciales detectaste como base de todos los quesitos. No olvides que todas las áreas de la Rueda de la Vida tienen que ser coherentes con esos valores, es decir, cada quesito incluye como factor necesario el estar alineado con nuestros valores.

Ten presente la figura siguiente y recuerda los valores que has detectado. En cada apartado de la vida, deberás pensar si tus valores son coherentes con tus actos, porque de otra forma nunca estarás vibrando con todo lo que haces.

Ejemplo de Valores cimentando la Rueda de la Vida

Ejemplo de Valores cimentando la Rueda de la Vida

Vamos al capítulo 5… Qué queremos. O vuelve al índice.



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