Como ya indicamos en el capítulo anterior, en los distintos apartados de cualquier Rueda de la Vida que tenga una baja puntuación, será importante listar nuestras preferencias en detalle. Es bueno escribir lo que queremos, generando nuestra Carta a los Reyes Magos como ya comprobamos en el capítulo anterior. Sobre todo hay que recordar no limitarnos de ninguna forma mientras se escriben. Cuando hayas enumerado todos los factores, por banales que parezcan, será el momento de recapacitar sobre ellos. Aunque la palabra preferencias o condiciones ofrece comúnmente menor confusión, usaremos siempre el término factores, ya que técnicamente las preferencias son factores motivadores.

Clasificador de Factores

Es importante trabajar en detalle la lista de factores plasmada en nuestra Carta a los Reyes Magos para mejorar nuestro grado de consciencia. Primero los tienes que clasificar en necesarios o motivadores y, después, ordenarlos por importancia. La primera clasificación te ayudará a distinguir entre las cosas que imperativamente precisas (factor necesario) y las que te gustaría tener (factor motivador) para ser feliz en esa área de tu vida. En el segundo paso ordena de mayor a menor importancia cada factor, es decir de lo que más quieres a lo que menos quieres, para detectar a lo que nunca debes renunciar en tu felicidad.

Como primer ejemplo me gustaría compartir mi Carta a los Reyes Magos para el entorno vital, en donde se incluyen algunas de las características del entorno ideal donde me gustaría vivir, con datos no sólo de mi hogar, sino también del país, ciudad y barrio. Además, siguiendo el Clasificador de Factores, he organizado la lista en necesarios y motivadores y después, los he clasificado por importancia. Han cambiado mucho a lo largo de mi vida, pero ya volveremos a este asunto cuando comprobemos las reglas que los rigen.

Factores de la entorno vital ideal

Factores necesarios Factores motivadores
  1. Que no haya violencia y se pueda pasear sin miedo por la ciudad
  2. Que mi país no esté gestionado por déspotas
  3. Que mi vivienda esté en la ciudad, a ser posible, cerca del centro
  4. Que mi barrio esté bien comunicado
  5. Que mi vivienda esté reformada
  1. Que mi barrio esté cercano a centros comerciales con amplias fórmulas de ocio
  2. Que tenga bonita vista exterior, a ser posible con terraza
  3. Que mi vivienda tenga los techos altos para dar mayor sensación de espacio
  4. Que mi vivienda tenga un suelo de parqué de madera

Recuerda que es importante que realices tu propia Carta a los Reyes Magos, intentando siempre incluir el mayor número de factores necesarios. Así conseguirás disfrutar de la Metodología Autocoaching® en primera persona de forma más efectiva.

Gestor de factores

Además de listar, clasificar y ordenar los factores será bueno que entendamos algunas reglas que nos serán de mucha utilidad. Son varias las reglas que rigen las listas de factores que has seleccionado. Recuerda que la cuestión básica es que se cumplan todos los factores necesarios o, de lo contrario, estarás estresado y pasándolo mal.

Como segundo ejemplo, y para entender las reglas, te compartiré mis factores del trabajo a día de hoy:

Factores del trabajo ideal

Factores necesarios Factores motivadores
  1. Que mi jefe me genere confianza y me haga sentir motivado
  2. Que el sueldo esté acorde con mis responsabilidades laborales
  3. Que aprenda cosas útiles
  4. Que exista un buen grado de compañerismo
  5. Que me impliquen en las tareas
  6. Que me ofrezca formación continua
  1. Que mi empresa sea estable y con renombre
  2. Que premien mis éxitos
  3. Que ofrezcan gratificaciones extras como tickets de comida o seguro médico
  4. Que valoren al empleado por encima de los beneficios

Primera regla: los factores motivadores pueden tapar algún factor necesario.

Supongamos, por ejemplo, que te gusta vivir cerca del trabajo (a diez minutos del mismo) y tener un sueldo mínimo (todo lo que ofrezcan por encima de eso, será motivador). Ahora bien, encuentras un trabajo que requiere una hora de desplazamiento todos los días, pero que pagan el triple del sueldo que te parece necesario. ¿Verdad que ese factor motivador te hace olvidar lo lejos que habrá que ir a trabajar? Por el momento sí, y así lo especifica la regla: el sueldo motivador tapa el excesivo desplazamiento que realizas cada día de trabajo.



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Segunda regla: los factores motivadores se convierten en necesarios con el tiempo.

Nuestros abuelos explicarían esta regla como a lo bueno se acostumbra uno. Retomemos el anterior ejemplo e imaginemos qué te pasaría cuando lleves unos días, semanas, meses o años (el tiempo es variable para cada persona) en el trabajo mencionado. ¿Verdad que te acostumbrarías al sueldo mencionado? El nuevo pensamiento será todos los días: yo lo valgo, y me pagan lo justo. Algo que no habría pensado al comienzo, pero como ahora te has acostumbrado a ese nuevo sueldo, el nuevo mínimo ha subido. En ese momento deja de ser motivador el sueldo que tienes, y se convierte en un factor necesario. ¿Cómo te sentirías ahora? Sin ningún factor motivador que cubrirá la necesidad de vivir cerca del trabajo. ¿Entonces? Comienza la desesperación, porque sigue habiendo un factor necesario que no se cumple -la lejanía al hogar-, y nada que cubra la necesidad. Habría que buscar una solución. De forma inconsciente, empiezas a sentirte incómodo en el trabajo. Pero lo importante es que cuanto antes pongas una solución a esta necesidad, antes podrás retomar el timón de la felicidad. Hay personas que tardarán minutos en acostumbrarse a lo bueno; y otras, toda una vida.

Tercera regla: los factores necesarios pueden convertirse en motivadores con el tiempo.

Con la edad, no paras de sorprenderte de cómo dejan de parecerte tan importantes algunas cosas del pasado. Conozco a muchos amigos que años atrás les encantaba viajar por todo el mundo, y lo veían necesario en su trabajo. Según se han hecho mayores, esa necesidad ha cambiado, porque ahora quieren estar más tiempo en casa con su familia y sus amigos.

Como conclusión hay que tener presente que tus necesidades pueden cambiar radicalmente, y eso no debe sulfurarte lo más mínimo. Lo importante es saber que tus deseos evolucionan y cambian. Si interiorizas este concepto, no te preocupará que, con la edad, las cosas sigan su ciclo vital, por mucha resistencia que pongas para aceptar los cambios.

Vamos al capítulo 7… Qué vamos a cambiar. O vuelve al índice.



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